sábado, 8 de agosto de 2009

Muruzábal... Recuerdos de infancia

Mi antiguo colegio

Durante bastantes años he ido de vacaciones a un pueblo de Guadalajara donde tenemos una casa que era de mi madre.

Este año no me apetecía ir al pueblo, pero tampoco deseaba quedarme aquí sin salir y poder algo diferente para romper con la rutina del año.


Uno de mis hijos me propuso que nos fuéramos a los Pirineos y recorrer algunas de las muchas rutas circulares que existen allí, para andar y aprovechar a ver ese fantástico lugar.

Me animé y le dije que sí.


No pretendía hacer nada exagerado pues no tengo experiencia en andar por las montañas, tampoco sabía cómo iba a reaccionar.

Al final sí que subí más de una montaña y anduve bastante más de lo que pensaba.

El dar todos los días la vuelta aquí me ha ayudado a que me mantuviera en forma y pudiera conseguir algo que ni yo misma creía fuera capaz.


Poco a poco iré contando cosas de este viaje y pondré fotos del lugar.


Hoy empezaré por el día de la salida y el recorrido que hicimos.


Salimos de aquí el domingo por la mañana, el 2 de agosto. Pasamos de Bizkaia a Gazteiz por el puerto de Urkiola, que es un lugar precioso.

Llegamos a la provincia de Navarra e íbamos admirando el paisaje y las montañas que se veían a lo largo del recorrido.


A medida que íbamos avanzando le pregunté a mi hijo, que era el conductor, si el pueblo donde estuve de pequeña en Navarra nos pillaba muy lejos de nuestro recorrido. El me dijo que sí había que desviarse pero no demasiado y me animó a que fuéramos.

Mientras, mi hijo menor hacía de copiloto, con el mapa en la mano le iba indicando por los pueblos que deberíamos de pasar para llegar al pueblo.


Lo pasamos muy bien en el trayecto. Hubo momentos en los que me asombraba con las salidas del conductor. Íbamos a pasar una rotonda y al ver que no indicaba claramente el camino y hasta que el copiloto le decía por donde, le daba por dar dos o tres vueltas por la rotonda. No había tráfico y por eso lo hacía, decía que era para decidirse por donde tirar. Esto sucedió en otro par de ocasiones.

Yo me partía de risa con las ocurrencias de este chaval. Nunca deja de sorprenderme.


Sobre la una del mediodía llegamos al pueblo, Muruzábal, donde estuve de niña y donde sucedió una parte importante de mi infancia.

Aparcamos y salimos a visitarlo. Hacía calor y había buen ambiente.


No es un pueblo muy grande. En extensión, de lo que yo recordara apenas ha aumnetado, lo que sí se veía era que las casas estaban renovadas y las calles también.

Justo al llegar me fijé que en la plaza estaba el tablado donde tocan los músicos en las fiestas y me acordé que el dos de agosto, justo el día que fuimos, eran las fiestas de allí.


Empezamos nuestro recorrido por el pueblo buscando el colegio. Al no ser un pueblo grande fue sencillo encontrarlo.


Cuando lo vi me dio un vuelco el corazón. Los recuerdos, las emociones se agolpaban en mi mente, es como si retrocediera casi cuarenta años y viera a la niña que estuvo allí.


Mis hijos hicieron fotos del lugar y a mí también, yo les iba contando cosas que allí sucedían. Les contaba las trastadas que les hacíamos a una monja mayor cantando mientras nos subíamos las faldas provocándola y sabiendo que no podía correr para pegarnos.

Recordaba dónde estaba la piscina y la cuadra.

Por fuera no había cambiado mucho, estaba arreglado, pero la puerta y el patio pequeño era el mismo.


Tengo que decir que ya no es un colegio, sino un Centro para la Tercera edad. Se veía que había muchas ventanas individuales, cosa que antes eran menos pues los cuartos eran enormes para muchas niñas a la vez.


Mis hijos y yo seguíamos mirando el colegio y haciendo fotos y nos dirigíamos hacía dónde enterraba el tesoro. A un lado había una casa, pero a al izquierda estaba el mismo terreno que antes, donde yo guardaba mi tesoro, que era lo más preciado para mí en ese lugar.


Ahí sí que sentí una emoción especial, el ver ese terreno invariable. Recordé todo con una intensidad grande. Me agaché y removí la tierra como hacía de niña, como si esperaba encontrar de nuevo el tesoro que seguro se quedó allí para siempre el día en que me fui.

En ese momento mi hijo me hizo una foto, y cada vez que la miro me recuerda

el momento de mi niñez, junto al momento actual. Siendo más intenso el de esa niña de cinco-seis añitos que salía de la escuela con mucha la ilusión para poder descubrir su tesoro y sentirse feliz en un lugar extraño y tan alejado de la familia.

Mientras removía la tierra me hubiera gustado que el tiempo retrocediera por un rato y volver a sentir esa alegría, revivir ese momento tan especial, cada vez que descubría mi tesoro.



Justo cerca del edificio había un caminito que ponía “Eunate” y recuerdo que muchas tardes en verano lo recorríamos con las monjas de paseo.

Me hubiera gustado hacer el paseo ese día y volver a recordar los paseos anteriores, pero teníamos un largo viaje y no había tiempo.


Nos alejamos ya del Colegio y dimos una vuelta por el pueblo.


Seguimos por el pueblo y llegamos a la Iglesia donde hice la comunión con seis añitos.

La Iglesia por fuera se encontraba en buenas condiciones y no pudimos entrar porque estaba cerrada.

Ellos me preguntaron si me hice fotos allí, y les dije que no, que en esa época no se hacían fotos en las comuniones de ese colegio. Les dije que me las hicieron una semana después en Pamplona en la comunión de mi hermano, donde me vistieron de nuevo para eso, para tener el recuerdo de ese día.


Sobre las dos de la tarde comimos en una mesa que vimos en un pequeño parque. Nos tapaba la sombra del árbol, el calor allí pega fuerte y nos venía muy bien esa protección.

Se nos olvidó comprar pan a la mañana, pero teníamos pan de molde y una tortilla de patata riquísima.

Mientras comíamos no parábamos de hablar, de reír y bromear.


Después de comer fuimos hacia el coche dirección a nuestro destino, hacia los Pirineos.

Mientras salíamos del pueblo pasamos por otro camino que estaba muy cerca de otro pueblo “Obanos”, al que también íba a menudo de niña en los paseos de la tarde y donde cogíamos muchas moras en ese trayecto.

Me hubiera gustado mucho haber subido andando hacia Obanos, los chicos me dijeron que si quería que pasábamos por ahí con el coche, pero les dije que no, que nos atrasaríamos mucho, y que lo principal había sido llegar a Muruzabal, a ese pueblo de mi infancia y del que tantos recuerdos tenía y que ahora se han renovado.

Y en el tiempo que estuve allí se intensificaron.


Me alegro mucho el haber logrado lo que tanto deseaba desde hace tiempo, el haber vuelto a ese lugar que fue una parte muy importante de mi vida.


Este colegio era diferente, sentía algo diferente que nunca sentí con los demás colegios a los que iría después.

Al de Madrid cuando lo dejé no volví a ir. No me llamaba la atención, me era más indiferente. En cambio, éste de Navarra sí que ha sido especial, se quedó muy arraigado en mí y siempre tenía deseos de verlo de nuevo.



Puede que en unos años vuelva de nuevo, más tranquilamente. Y entonces sí que iré por el caminito hacia "Eunate", a "Obanos", y a otro lugar al que no pudimos ir, al “Puente la Reina”, el río donde aprendí a nadar con seis añitos luchando contra un remolino.


Mi primera parte del viaje fue una vuelta a mi infancia, a mi niñez, y vista con mis hijos a mi lado, supuso algo muy especial.


Sólo hay algo que me hubiera gustado mucho también, y es el que nos hubiera acompañado esa persona tan especial que pasea conmigo todos los días y que estaba de colonias en ese momento.

Entonces sí que habría sido el viaje completo.

En la próxima vez intentaré que él nos acompañe, y como le gusta tanto andar, seguro estará encantado paseando por esos lugares.


Y ésta es la primera etapa del primer día de viaje.

En otro momento seguiré con el relato de esta jornada, cuando llegamos a nuestro destino .


Hoy deseo quedarme con estos recuerdos, con estas fotos y con la emoción de haber estado allí, haber sentido todo lo que sentí ese día, y que aún sigue en mi mente.



La iglesia



uxue

4 comentarios:

merce gallo dijo...

hola soy una de las niñas que tambien estubo en ese colegio en que año estubistes tu y cuantos años tienes tienes mas fotos? icistes la comunion hay? gracias si quieres contactar conmigo te dejo mi mail merce_gallo@hotmail.com

merce gallo dijo...

yo tambien estudie hay me gustaria saber en que año estudiastes tu y si hicistes la comunion hay yo tengo fotos de la puerta del colegio con mi hermana haciendo la comunion gracias te dejo mi mail merce_gallo@hotmail.com

uxue dijo...

Hola Merce
Te respondo en un e-mail a tus preguntas.
No sé si coincidiremos de la misma época, pero imagino que habremos tenido experiencias comunes.
Gracias por entrar y por tus palabras.
Un abrazo

Mª Pilar Martinez Peralta dijo...

Hola Uxue, me llamo María pilar y soy de Zaragoza. Yo atmbién estuve en ese colegio y precísamente este domingo volví con mi hija y parece que lo que comentas en tu relato es lo mismo que víví yo... no sabes cuánto he desado contactar con alguien que hubiera estado allí, ya que mis recuerdos comienzan en ese colegio a la edad de 5 añitos.. También hice alli la primera comunión,.. y tengo fotos en el patio junto a la virgen.
El pasado domingo una hermana, sor María me paseó por todo el colegio, que ya sabes es residencia, y sentí un algo especial.-- sobre todo en la zona de la piscina,,.. en fín, que me alegro de haber contactado con vosotras, me siento muy muy feliz.
Facilito mi dirección de correo por si queréis contactar conmigo.. mpmarp@yahoo.es

Un abrazo y gracias de corazón

María Pilar

Por cierto un blog precioso!!
Yo también tengo uno y os invito a visitarlo, va sobre manualidades-
os dejo el link

http://arteenfoamimariapilar.blogspot.com.es/2014/12/nuevas-creaciones.html

Un abrazo

El lugar que me rodea

El lugar que me rodea