martes, 10 de enero de 2012

Una Navidad diferente,...un viaje muy especial


En la costa de  Rabat


Esta navidad ha sido muy especial para mí.

Estos últimos años atrás sentía tristeza por estas fiestas.
La tristeza que produce la pérdida de los seres queridos, que nos dejaron y que no podrán volver.
La pérdida de esa niñez plagada de ilusiones, que nos animaba a poner los zapatos en la ventana y soñar con el día siguiente.
La pérdida de la niñez de nuestros hijos, que nos contagiaba de su propia ilusión, haciéndola también nuestra.

Me encantaba ver sus caritas  en Nochebuena esperando al Olentzero, que  venía el día de Navidad a nuestra casa.
Esas caritas llenas de ilusión y esperanza. Cómo les ponían a la noche el turrón y un poco de licor para que el Olentzero se calentara después del largo camino a las casas y poder  hacer realidad esos sueños que tienen los niños y que muchos adultos hemos perdido.

Recuerdo cómo en el caserío, a donde llegaban los reyes,  les ponían turrón en la entrada, la copita de licor y sobre todo lechuga para los camellos, pues de ellos dependía que los Reyes Magos llegaran a los hogares para seguir sin desfallecer.

Esas Navidades desaparecieron hace tiempo, y cada año que pasaba esta ausencia hacía que la ilusión se fuera apagando. Que estos días fueran como una neblina, una luz casi extinguida.


Este año, las Navidades han sido muy diferentes.
 No ha sido una Navidad de regalos, ni de luces brillantes, ni comidas especiales. Han sido especiales para mí porque al fin las he vivido con ilusión y esperanza. Con la ilusión que da la tranquilidad, con la ilusión que da el sentirse bien,…el desprenderse de la mochila que a uno le agobia, de sentirse en paz con uno mismo.
En  retomar el camino que había emprendido hace tiempo y que estaba perdiendo el rumbo haciendo que el cansancio fuera mayor.


Y también han sido especiales porque he hecho un viaje que ha significado mucho para mí. Un viaje que temía hacer, pues nunca había salido al extranjero y la primera vez lo hacía a un país muy diferente al nuestro. 
Un viaje que me ha ayudado a ver la vida de otra manera,  a sentirla de otra forma, y sobre todo, a valorar más a  las personas que más quiero.

 Cómo me alegro de haber seguido adelante!!. Me habría perdido tanto de haberme echado atrás!!!.






Mi viaje fue a Marruecos. Concretamente  dos días en  Rabat, uno en Casablanca y  tres a  Marrakech. En este último lugar es donde más a gusto me sentí y el que más me impresionó, tanto por la gente como por lo que allí veía.

Estaba tentada a escribir un diario con los días que pasé en ese país, qué hicimos y por dónde fuimos,…pero no es lo que deseo contar.  
Lo que de veras me interesa es transmitir mis sensaciones, mis vivencias de esos días.
Aquellos momentos que me hicieron pensar, reír y estar triste por lo que veía o sentía. 
Aquellos momentos  que marcaron la diferencia, los que  hicieron que el viaje fuera tan especial y que ya formen parte de mi recuerdo y de mi corazón.

Hablaré de esos momentos cotidianos, cómo los viví…y cómo ahora, después de un par de días de vuelta, siguen vivos dentro de mí, como si estuviera  allí.

Un momento muy especial fue el día de la partida:
Cuando dejamos a mi hijo mayor en un  Centro especial donde pasaría unos días de colonias. Se quedó muy contento allí, le encanta ese lugar. Le cuidan, le miman y él se deja querer. 
Él no vino de manera física, era imposible, pero en todo momento formó parte de nosotros en el viaje, siempre estuvo presente.  No hace falta tener a esa persona siempre conmigo para sentirla a mi lado,… y él también me acompañó en este viaje.

Seguido fuímos a Bilbao y en autobús rumbo al aeropuerto de Barajas. 

Otro momento entrañable fue cuando nos encontramos en Casablanca con mi segundo hijo, que se había ido una semana antes. Allí  nos esperaba con ilusión y mucho que compartir…y con el cariño que transmitía en lo que hacía y en cómo se había preocupado de todo para que su hermano pequeño y yo  nos sintiéramos a gusto.
Él nos hacía de intérprete, se le notaba la experiencia adquirida de los viajes hechos a la India y a Jordania. Eso me daba seguridad y me ayudó mucho.


Una de las primeras cosas que me impresionaron bastante de ese lugar fue el tráfico. La cantidad de coches que había y la forma de conducir. No había control, los pasos de cebra, aparte de ser escasos, nunca se respetaban.
Este detalle se intensificó aún más en Marrakech, donde personas y automóviles se mezclaban en la carretera. Yo ya no esperaba a que pararan, hacíamos como los demás lugareños, cruzábamos la carretera sorteando los coches, motos, bicis, y carros con o sin caballo, ya que algunos los llevaban las personas con la fruta o cosas que transportaban.
El caos era absoluto en el tráfico, formaba parte de las ciudades que visitamos.
De repente veías a un anciano cruzando despacio la carretera, sin mirar y los vehículos haciendo zigzag para bordearle y seguir su recorrido.
Al final le quité el miedo y ya cruzaba como ellos, pasando entre los coches y viendo que sí podía,…eso me dio la seguridad de sentirme una más en ese mundo caótico que era la circulación  en esas ciudades.


 Marrakech

Otra cosa que aprendí fue a regatear. Era una continua lucha de voluntades entre los lugareños y nosotros  para llegar a un acuerdo.
Aunque ellos rebajaban el producto, al final conseguían lo que querían. Y en más de una ocasión nos engañaron por ello.
Ellos son los expertos en el regateo y aunque pensemos que hemos ganado al conseguir lo que deseamos por el precio convenido, al final me di cuenta que entre tanto tira y afloja de números, uno baja la guardia y ellos acaban ganando. 
Un ejemplo de ello fue  con una tetera que deseaba. Yo no quería pagar demasiado y ellos no querían perdernos como clientes. Después de mucho acordar por el precio, y en un juego de manos que no me di cuenta, me la cambiaron por otra de menor calidad y que metieron en la bolsa que me dieron. Al llegar al hotel me di cuenta del engaño.  Me sentó mal cuando me enteré y le di varias vueltas a la cabeza con el tema.
Al final llegué a la conclusión  que, en cierta forma, estaban en su derecho. Ése es su lugar,  es su vida y  se la ganan vendiendo. Yo, pudiendo comprarlo a su precio, quiero conseguirlo más barato aprovechándome de su necesidad imperiosa de vender, sin valorar lo que cuesta hacerlo.
Fui el burlador burlado, pero lo que ayer me afectó hoy dejó de tener importancia, pensando que en el fondo eso forma parte de su supervivencia y ellos necesitan más ese dinero para sobrevivir.

 
  Marrakech.. en la entrada al barrio judio

Otro de los momentos fue con respecto al cuarto de baño.
En el viaje a Rabat la habitación no tenía baño, estaba al final del pasillo y era de los que no tenían taza de váter, por lo que era muy incómodo y la ducha estaba en el  extremo opuesto. El lavabo estaba en el mismo pasillo común a todos los huéspedes, por lo que si querías lavarte la cara o los dientes lo hacías delante del que pasaba por ese pasillo.
En Casablanca, el baño estaba afuera también, pero más cercano y ya había váter y la ducha estaba más caliente que en Rabat.
Un nuevo logro que me alegró y me hizo sentirme aún mejor.
Y ya en Marrakech, conseguimos lo que deseábamos y de acuerdo a nuestro presupuesto, que era bastante limitado:
El placer de poder disfrutar  de un baño completo en el propio cuarto me hizo valorar más lo que tengo en casa y que por ser tan común aquí apenas nos damos cuenta de lo afortunados que somos con ese simple detalle aquí y no tan simple allí.

Otro detalle de estos lugares era la cantidad de taxis que había y siempre pendiente de llevarnos a un lugar.
Le decíamos que pusieran el taxímetro, pero no había forma.  En Casablanca lo logramos, pero en los demás sitios hubo que pactar el precio antes de montarnos, con un nuevo tira y afloja del regateo, que cada vez nos era más familiar.

En cualquier calle  había puestos, de ropa, de comida, de objetos,… nuevos o de segunda mano,…se vendía de todo…el bullicio era grande, la gente no paraba de un lado para otro,…y en esos momentos,  me invadió otra sensación fuerte y que formaría parte constante de mi viaje a Marruecos, y eran los olores.  Allí  las especias  tienen mucha relevancia, se cocina todo con especias y el olor es bastante intenso. Los olores nos invadían a cada paso que dábamos.  Eran muy variados y a cada cual más fuerte.
Las comidas eran con esas especias y a mí me costaba digerirlas.


A menudo te encontrabas con una mezquita, inmensa en su altura. La vimos  por fuera, ya que estaba prohibido entrar dentro a los de fuera.
En cualquier lugar de la ciudad se oía el aviso para el rezo que se hacían a diferentes horas del día.  El de las 6 de la mañana, en el silencio de la noche, era el primero que escuchaba.


 Mezquita Hassan II (El templo más alto del mundo), de Casablanca

Siempre había alguien del lugar que nos calaba enseguida como turistas y nos seguían de manera constante,  pendiente de hacer de guías para conseguir un dinero. A menudo teníamos que decirles que no, pues si uno se descuidaba estabas rodeado de mucha más gente para acompañarnos.

En cualquier lugar encontrabas gente con la mano extendida pidiendo dinero. Personas enfermas o discapacitadas, apelando a nuestra compasión para conseguir unas monedas que les ayudara a vivir un poco mejor.

Algo que me sorprendió y me conmovió fue el ver a un chico, no mayor que mi hijo adolescente, cómo guiaba del hombro a otro chico que estaba ciego, y éste a su vez guiaba a otro menor,  también ciego. Era un contraste con el bullicio que había en la plaza del zoco, cómo se mezclaban con los demás, andando en silencio, sin pedir, sólo paseaban dirección algún lugar que sólo ellos sabrían.
                                                   

El domingo, después de desayunar se nos acercó una niña con pañuelos  de papel. No molestaba, sólo nos acompañaba alargando la mano.
No se puede dar a todos los que piden, y aunque eso nos daba impotencia teníamos que hacer la vista a un lado e ignorarlo. Pero en este caso no pude, veía  a la niña cómo me miraba y, sin decirme nada, me ofrecía el paquete de pañuelos.
Algo se movió dentro de mí. Les dije a mis hijos que acabábamos de desayunar sin preocuparnos de la falta de  comida,…y no podíamos ignorar esa  niña, que igual no tenía qué comer. Mis hijos opinaron lo mismo y le dimos unas monedas.
 No hubo palabras, pero ambas sonreímos y se fue corriendo a por su madre, pues al fin había conseguido vender un paquete de pañuelos.
 La sonrisa que nos ofreció es algo que tengo en mi mente y que cuando la recuerdo me hace sonreír de nuevo.

Qué poco se necesita para hacer sonreír a un niño, y que pena es no poder hacerlo más a menudo.
  
Otro detalle que me sorprendió mucho y me dio qué pensar, era la educación con que se acercaban a nosotros. Al llegar al aeropuerto un hombre, que nos ayudó a rellenar los papeles para el control de policia, le pidió permiso a mi hijo pequeño antes de dirigirse para hablar con él y hacerle una pregunta. Mi hijo se quedó asombrado por la forma de hablar y la educación que mostró hacia un chico.  Cuando preguntabas algo en el tren enseguida te decían con todo detalle cómo ir, y estaban pendientes de que no te desviaras de la parada. En el tren había mucha tranquilidad, invitaba a relajarte y disfrutando de ese singular y maravillos paisaje lleno de contrastes.

Ahh!!! Y no olvidaré los momentos de descanso, cuando nuestros pies ya no respondían de tanto caminar, entonces nos íbamos al hotel y los tres jugábamos a las cartas, reíamos y protestábamos si no nos salía lo que deseábamos para ganar. Cómo disfrutábamos de  esos momentos! que se repetirían todos los días, incluso en el avión de vuelta a Madrid vinimos jugando a las cartas y riendo.
Era una  manera de prolongar más nuestras vacaciones, esas sensaciones y experiencias que nos acompañaran a los tres; cada uno a su manera y de una forma muy especial.


Pasaron más cosas, muchas caminatas,  mucho que mirar y de qué asombrarnos. Pero lo principal es que estuvimos todos juntos, los cuatro: un hijo en la distancia pero siempre presente, y los otros dos ayudándome, guiándome y haciéndome de rabiar con sus bromas.

Han sido unas Navidades muy especiales que siempre tendré en mi memoria y, sobre todo, en mi corazón.



Marrakech
uxue 

22 comentarios:

Elena dijo...

Me alegro mucho amiga .
Un viaje especial , para una persona repleta de sensibilidad .
No cambies nunca uxue .
Muchos besos guapa

uxue dijo...

Muchas gracias por tus palabras y tu apoyo Elena.
Un beso grande amiga

Estela dijo...

Que navidad más especial... yo estoy totalmente con tus palabras, para mi también ha sido una navidad especial y maravillosa... ese viaje me fascina fíjate nunca he visitado Marruecos... y no es algo que me llame la atención pero tal y como lo cuentas... tiene que ser fascinante.

Un beso vasca :)

METAMORFOSIS dijo...

Hola Uxue...me ha encantado leer esta entrada porque yo estuve en Marruecos hace muchos años y hay sensaciones que aún no se me han borrado de la mente.
Yo estuve dos semanas y claro me dio para más, recuerdo como dices los olores, de las especias, que es fuerte pero soportable, el del cuero, el de la carne colgada de un clavo dandola el sol, el aire moscas y demás...pero si hay un olor que no pude soportar fue en la ciudad de Fez, donde están los curtidores y tintoreros de cuero...es tremendo.
Recuerdo cada una de las cosas que has contado y muchas otras más...
sobre todo el papel de la mujer y demás...
Me encantó ese pais, visité despues Tunez, y me dije que en muuuuuuuuucho tiempo no me sentía preparada para volver a un pais musulman. Hubo cosas que me impactaron demasiado.
Y despues de todo este rollo te dejo mil besos, para compensar.

uxue dijo...

Hola Estela
Me alegro que la Navidad haya sido tan maravillosa para ti. Es una suerte tener esos momentos especiales que nos alegran el corazón y hacen que, con el tiempo, los recordemos con añoranza y cariño.
Un beso grandote simpática catalana

uxue dijo...

Hola Metamorfosis
Tú tuviste más tiempo para ver más cosas y conocer el país un poco mejor.
Mi hijo sí que fue a Fez y fue el lugar que más le gustó de los que vio. Decía que ahí no parecía que había pasado tanto el tiempo, se veía más a la Marruecos auténtica, sin tanta influencia exterior,...le gustó mucho. A mí no me dio tiempo a verlo, pero lo que vi me gustó y me fascinó.
Gracias por compartir tus experiencias aquí, me gusta leerte.
Muchos besos!!!

Marmopi dijo...

Ya te lo merecías, Uxue. Me alegro de que hayas disfrutado de lo lindo y sobre todo en compañía de esos dos muchachotes que tienes. Da un besazo a los tres, pero el más gordito para tí, buenaza, que eres una buenaza ;-D

uxue dijo...

Y qué bien me han sentado estas vacaciones, tanto por el lugar como por la compañía!!
Muchas gracias por tus palabras marmopi y por tu cariño.
Un beso enorme para ti también guapa

Gloria dijo...

Hola amiga.

Me ha encantado tu relato sobre el viaje, gracias por compartirlo, me has hecho viajar a mi también a ese país tan distinto al nuestro. Por cosas que has contado me has hecho recordar mi reciente viaje a Cuba, un país también bastante necesitado donde la gente agudiza el ingenio para sacar algún dinero a los turistas.

Me alegro mucho de que hayas tenido unas Navidades tan bonitas, con la edad a todos nos pasa esto, que las Navidades van perdiendo su sentido, porque de nuestros corazones se esfuma la ilusión infantil con la que la vivíamos. Y encima siempre tenemos alguna pérdida de algún ser querido que nos llena de nostalgia por estas fechas.

Bienvenida a casa, un abrazo enorme.

uxue dijo...

Hola Gloria
Allí me acordé de ti y de lo que me contaste de tu viaje a Cuba, que también debió ser especial para ti.
Muchas gracias por tus palabras y tu apoyo incondicional.
Un abrazo enorme amiga

Mandalas, Espacio Abierto dijo...

Hola Uxue

Cuánto me alegro por vosotros. Se nota que has estado encantada y que te lo has pasado de maravilla. Es una gozada leerte porque parece que estoy ahí contigo viendo a las ciudades, el tráfico loco, a la niña de los pañuelos.... Y eso que no he estado allí.

Me alegro muchísimo que tus Navidades hayan sido estupendas, llenas de ilusión, de poder compartir unos días distintos con tus hijos y de poder desconectar de lo cotidiano.

Besotes.

uxue dijo...

Hola Mandalas
Es cierto que lo pasé muy bien e intenté aprender de lo que veía y que me dejó asombrada.
El lugar era precioso y no podía pedir mejor compañía que la de mis hijos.
Gracias por entrar y por tus palabras.
Un beso grande

MEN dijo...

Me alegra mucho que disfrutase de estas navidades y de tus vacaciones. Desconectar de la rutina nos viene muy bien, debería de ser obligatorio para todos. Siempre se aprende algo cuando se viaja, pero sobretodo a ver la vida de otra manera.
Nunca he estado en Marruecos, me dan un poco de yuyu esos países, pero tal y como nos lo has contado creo que le dare una oportunidad. Gracias por compartirlo. Feliz año, aunque sea un poco tarde. Un bessito enorme

uxue dijo...

Hola Men
A mí me pasaba lo mismo que a ti, me asustaba ir allí. Sacamos los billetes de avión varios meses antes, y en más de una ocasión anduve tentada de echarme atrás aún perdiendo el dinero. Cuando se acercaban los días me mentalicé y empecé a ilusionarme por ese viaje tomándolo como una nueva experiencia, sobre todo por mis hijos que estaban ilusionados con ir allí y no quería decepcionarlos. Me alegro mucho haberlo logrado. La experiencia fue fantástica, sobre todo por el pais, pues de haber ido a otro lugar, el viaje sería más sencillo pero menos emocionante, y eso es lo que hizo que fuera especial.
Muchas gracias por tus palabras guapa, y feliz año nuevo a ti también.
Besosssss!!!!

Fernando dijo...

!Cómo no te voy a entender!. A los que la vida nos ha ido "bombardeando" tan cerca y quitándonos a varios de nuestros seres más queridos, nos viene de maravilla una navidad así. Ya que hace muchos años que no sabemos lo que era ese "espíritu navideño".
Me alegro muchísimo de que hayas podido disfrutar de esa navidad especial.
Saludos.
Joker

Jabo dijo...

Hola Uxue: que post tan bonito y emotivo. Y que maravilla de viaje.
Cuando mis chicos eran peques los llevé allí y también lo recordamos como una gran experiencia.
Felicidades.
Abrazo. Jabo

uxue dijo...

Hola Fernando
Todo lleva su tiempo, necesario para asumir los cambios y seguir adelante con ilusión. Ha costado pero al final mereció la pena esperar a tener esta Navidad tan especial.
Muchas gracias por tus palabras.
Un abrazo

uxue dijo...

Hola Jabo
Tanto mis hijos como yo también lo recordaremos de manera muy especial. Era el primer viaje de mi hijo menor y mío al extranjero, él estaba muy ilusionado y disfrutó mucho. Creo que le ha ayudado a concienciarse más de las cosas, sobre todo en una edad tan complicada como es la adolescencia.
Muchas gracias por tu aportación.
Un abrazo

Irhati dijo...

He disfrutado mucho con tu viaje Uxue, lo describes con tanta realidad y entusiasmo..
Me admira tu entereza y encanto para disfrutar de todo y encajarlo todo en su sitio correcto, tu lo llevas todo contigo.
Me he alegrado mucho con tus diferentes navidades que también las he hecho un poco mías, con tu permiso, pues me ha gustado este compartir tuyo.
Un beso preciosa.

uxue dijo...

Hola Irhati
Me alegro que te haya gustado el viaje. Muchas gracias por tus palabras y tu sensibilidad.
Un beso guapa

Mandalas, Espacio Abierto dijo...

Hola Uxue

He pasado a saludarte y a darte las gracias por estar ahí.

Besotes.

uxue dijo...

Hola mandalas
Gracias a ti por compartir tu energía y alegría con los que te leemos.
Un beso grandote guapa

El lugar que me rodea

El lugar que me rodea