Hoy, leyendo uno de los blogs que sigo, me he llevado una grata sorpresa.
Manuel, el creador del blog “Reflexiones” ha publicado varios poemas de Pablo Neruda, y entre ellos había uno, “Tu risa”, que he recordado de una manera especial.
Este poema lo escuchaba siendo jovencita. Lo cantaban Olga Manzano y Manuel Picón.
Recuerdo cómo rebobinaba hacia atrás la canción del casete para volver a escucharla.
En su momento me la aprendí, pero no ha sido hasta hoy que me he dado cuenta del verdadero significado de la canción.
En su momento me la aprendí, pero no ha sido hasta hoy que me he dado cuenta del verdadero significado de la canción.
Cada día le doy mayor valor a la risa. Pienso que si riéramos más, si tomáramos la vida con más alegría, viviríamos con menos stress y mucho mejor.
Sé que hay momentos en los que no se puede reír aunque se quiera.
No es cuestión de forzar una sonrisa sin ganas. Pero si la risa la vamos incorporando en nuestra vida de manera natural, seguro que cada vez nos costará menos hacerlo.
No es cuestión de forzar una sonrisa sin ganas. Pero si la risa la vamos incorporando en nuestra vida de manera natural, seguro que cada vez nos costará menos hacerlo.
Yo lo intento siempre que puedo y me doy cuenta que cada vez me cuesta menos sonreír, me sale más espontáneo.
Hablo por teléfono y río con quien me habla.
Miro la tele, y me veo sonriendo ante unas palabras dichas por un presentador, por un concursante,…por unos dibujos animados que me ayudan a pasarlo bien.
Hablo por teléfono y río con quien me habla.
Miro la tele, y me veo sonriendo ante unas palabras dichas por un presentador, por un concursante,…por unos dibujos animados que me ayudan a pasarlo bien.
Paseando todos los días con mi hijo escucho la radio. Siempre acabo sonriendo por algo que dicen.
A menudo me cruzo con la gente y me ven reír, les saludo y sigo adelante, escuchando y disfrutando tanto de lo que escucho como del paisaje y de mi compañero de viaje que, aún sin saber por qué me río, me regala una sonrisa que tanto bien nos hace a los dos.
A menudo me cruzo con la gente y me ven reír, les saludo y sigo adelante, escuchando y disfrutando tanto de lo que escucho como del paisaje y de mi compañero de viaje que, aún sin saber por qué me río, me regala una sonrisa que tanto bien nos hace a los dos.
Hoy, con su permiso y mi agradecimiento a Manu por hacerme recordar estos momentos, deseo compartir con quienes me leen este video que fue tan especial para mí y que cada vez que lo escucho me emociona.
uxue
¡Si, y sólo entonces, recuerda que cuando la vida te presente mil razones para llorar, descubre que tienes mil y una razones para sonreír!
(P. Francisco Baena)


