martes, 17 de mayo de 2011

Con las alas del alma



Con las alas del alma desplegadas al viento,
desentraño la esencia de mi propia existencia
sin desfallecimiento, y me digo que puedo
como en una constante
y me muero de miedo, pero sigo adelante.

Con las alas del alma desplegadas al viento,
porque aprecio la vida en su justa medida
al amor lo reinvento, y al vivir cada instante
y al gozar cada intento, sé que alcanzo lo grande,
con las alas del alma desplegadas al viento.

Con las alas del alma desplegadas al viento,
más allá del asombro me levanto entre escombros
sin perder el aliento
y me voy de las sombras con algún filamento
y me subo a la alfombra con la magia de un cuento.

Con las alas del alma desplegadas al viento,
atesoro lo humano cuando tiendo las manos
a favor del encuentro por la cosa más pura,
con la cual me alimento por mi pan de ternura,
con las alas del alma desplegadas al viento.

Con las alas del alma desplegadas al viento,
ante cada noticia de estupor, de injusticia,
me desangro por dentro
y me duele la gente, su dolor, sus heridas,
porque así solamente interpreto la vida.

Con las alas del alma desplegadas al viento,
más allá de la historia, de las vidas sin gloria, sin honor ni sustento
guardaré del que escribe su mejor pensamiento
quiero amar a quien vive con las alas del alma
desplegadas al viento, al viento, al viento...


(Eladia Blázquez )

sábado, 14 de mayo de 2011

Una mirada especial



 Hace unos días me mandaron por e-mail un gato  mágico y con poderes. 
Me hizo gracia sólo el ver cómo se queda mirando fijamente como si de veras le leyera a uno la mente.
La mirada de un gato es especial  e hipnótica, a mí siempre me ha llamado la atención tanto por su color como por la intensidad de esa mirada..
Lo que sí es cierto que cuando miramos a un gato a veces nos quedamos fijos  observándole a la vez, como si quisiéramos ver a través de él algo más.......pero qué??????


The Magic Cat Eye

sábado, 7 de mayo de 2011

Retomamos los paseos, con lluvia y al son de una buena música


Aquí vivimos,  en un pueblo pequeño, y éstas son las montañas que vemos durante  nuestros paseos



El pasado  lunes empezaron de nuevo nuestros paseos. Los retomamos con nuevas ilusiones y energías renovadas.
Ha hecho una semana muy agradable y daba gusto caminar por este lugar, con el paisaje tan maravilloso que tenemos siempre durante el trayecto. La ausencia de contaminación y de ruidos lo hacen más agradable.

Los fines de semana los paseos son por partida doble, mañana y tarde… y hoy, sábado, sobre las diez de la mañana ya estábamos listos para salir.
Hacía bastante viento y el cielo estaba cubierto. No he llevado paraguas pues con el aire sería inútil abrirlo ya que se rompería. Al principio chispeaba un poco pero sin mayor problema. 
 Cuando íbamos por la mitad del recorrido ha empezado a llover más fuerte, y junto con el aire, se ha hecho bastante incómodo el recorrido.  

Al parar en la panadería para comprar el pan y  el regaliz para él, que es su pequeño capricho en las mañanas de los fines de semana, el dependiente pensaba que estábamos sudando, y le he dicho que no era sudor si no que estábamos empapados de la lluvia.
Hemos comido un poco de pan y lo poco que quedaba para llegar a casa lo hemos hecho bastante mojados.  

Por la tarde, he llevado el paraguas y nos hemos puesto el chubasquero, pero hoy parece que no he dado una, pues ha empezado a salir el sol, hacía aire pero poco. El chubasquero sobraba porque el calor empezaba a notarse más a medida que andábamos.
A mi compañero le he quitado el chubasquero y se lo he puesto en la cintura para que no le agobiara si le daba calor.

Mientras paseo suelo escuchar la radio en un mp3 que llevo. Antes oía canciones que tenía grabadas, pero de un tiempo a esta parte me gusta más oír la radio, las entrevistas que hacen y las ocurrencias de los locutores.
A menudo me pasa que estoy escuchando la radio y de repente me río con una ocurrencia del locutor o de su entrevistado (recuerdo una entrevista particular que le hicieron a Maruja Torres, en la que no paraba de sonreír de lo que decía y de la naturalidad y franqueza con la que hablaba).  Mi acompañante me mira, me aprieta la mano y se ríe conmigo. Él no sabe lo que han dicho en la radio, pero se ríe igual al verme reír a mí. Le miro y nos reímos juntos. Más de una vez la gente nos mira, nos saluda y también sonríen al vernos reír a nosotros, sin saber por qué lo hacemos, pero es como si comprendieran esa complicidad entre los dos.

Hoy por la tarde en la radio ponían música y en un momento han puesto una canción que he escuchado a menudo en la tele, en el club de chiste, había  oído sobre todo el estribillo, pero creo que nunca del todo.
Lo curioso es que cuando oía el principio me ha venido a la mente esa canción y la he prestado más atención. Cuando pensaba que estaba equivocada oigo la parte que da paso luego al estribillo y ahí ha sido como si automáticamente mi cabeza se moviera con la música. Íbamos de la mano y al compás de esa música hemos terminado el paseo, de una manera alegre y distendida.
El cuerpo me pedía marcha y la verdad que tenía ganas de hacerlo, pero ahí ya me he cortado un poco,…

Aquí en casa, mientras escribo y escucho la canción es diferente y sí que disfruto con la música y a la vez me muevo al ritmo de ella…hacía tiempo que no lo hacía y es agradable sentir esta libertad de poder expresar esta música sin reprimirse. 







Ahora, mientras él descansa en el sofá antes de la cena,  aprovecho para escribir este pequeño diario retomado de nuestros paseos. Miro a través de la ventana y veo cómo ha mejorado el tiempo, el cielo está cada vez más azul e invita a salir más que por la mañana. 


Me ha venido a la mente lo que Jabo me puso en un comentario hace un par de días, que este domingo se iría  al manantial del "urederra"- en Urbasa. Con un día claro es una gozada pasear por ese lugar, es precioso.
A ver si un día tengo la oportunidad de ir de nuevo allí con mis hijos, merece la pena volver a verlo.Aquí hay mucha aficción de ir al monte.
En fin de semana o días festivos,  nublado o  con buen día, es muy normal ver a la gente, ya sean solos, en cuadrilla o con la familia, que van con sus mochilas pasar el día visitando y disfrutando de estos parajes tan bonitos que nos regala la naturaleza y que merece la pena visitar.





Urederra



Dicen que el domingo, hará buen día. Será una maravilla el salir y poder disfrutar de todo lo que ofrece este lugar con un tiempo tan agradable, donde las montañas se ven nítidas, los prados están tan verdes y con hierba crecida después de la lluvia, las ovejas que estarán comiendo y los caballos que nos encontraremos también por el camino.

Mañana seguramente habrá más gente paseando y, como nosotros,  preparados para disfrutar de un nuevo día en un lugar especial. 


uxue



martes, 3 de mayo de 2011

Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas



 Si por un momento Dios se olvidará de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo. Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. 

Dormiría poco, soñaría más. Entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos perdemos sesenta segundos de luz. 

Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen, escucharía cuando los demás hablan y ¡cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate!

Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma. 

Dios mío, si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo y esperaría a que saliera el sol. Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, una canción de Serrat sería la serenata. Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas y el encarnado beso de sus pétalos...

Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida... no dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero que la quiero. Convencería a cada hombre o mujer de que son mis favoritos y viviría enamorado del amor. A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse. A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez sino con el olvido.

Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres... 

He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.

He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por vez primera, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.

He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo cuando ha de ayudarle a levantarse. 

Son tantas las cosas que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.

Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas. 

Si supiera que hoy es la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma.

Si supiera que ésta fuera la última vez que te vea salir por la puerta, te daría un abrazo, un beso y te llamaría de nuevo para darte más. 

Si supiera que ésta fuera la última vez que voy a oír tu voz, grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas una y otra vez indefinidamente. 

Si supiera que estos son los últimos momentos que te veo, diría te quiero y no asumiría tontamente que ya lo sabes.

Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré.

El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo.

Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. 

Por eso, no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo. 

Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles lo siento, perdóname, por favor, gracias y todas las palabras de amor que conoces.

Nadie te recordará por tus pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos. Demuestra a tus amigos cuánto te importan.




(Carta de despedida

Gabriel Garcia Márquez )




El lugar que me rodea

El lugar que me rodea