lunes, 13 de diciembre de 2010

Transferencia



Después de todo,

la muerte es una gran farsante.


La muerte miente

cuando anuncia que se robará la vida,

como si se pudiera cortar la primavera.


Porque al final de cuentas,


la muerte sólo puede robarnos el tiempo,
las oportunidades de sonreír,
de comer una manzana,
de decir algún discurso,
de pisar el suelo que se ama,
de encender el amor de cada día.


De dar la mano, de tocar la guitarra,
de transitar la esperanza.


Sólo nos cambia los espacios.
Los lugares donde extender el cuerpo,
bailar bajo la luna o cruzar a nado un río.


Habitar una cama, llegar a otra vereda,
sentarse en una rama,
descolgarse cantando de todas la ventanas.


Eso puede hacer la muerte.


¿Pero robar la vida?...

Robar la vida no puede.

No puede concretar esa farsa...

Porque la vida...


La vida es una antorcha que va de mano en mano,

de hombre a hombre, de semilla en semilla.


Una transferencia que no tiene regreso,
un infinito viaje hacia el futuro,
como una luz que aparta
irremediablemente las tinieblas.



"Transferencia"

(Hamlet Lima Quintana)

lunes, 6 de diciembre de 2010

Los ancianos... Simplemente ámalos




Déjalo hablar... porque hay en su pasado un
tesoro lleno de verdad, de belleza y de bien.


Déjalo vencer... en las discusiones, porque tiene
necesidad de sentirse seguro de sí mismo.


Déjalo ir a visitar... a sus viejos amigos porque
entre ellos se siente revivir.


Déjalo contar... sus historias repetidas, porque
se siente feliz cuando lo escuchamos.


Déjalo vivir... entre las cosas que ha amado,
porque sufre al sentir que le arrancamos pedazos de su
vida.


Déjalo gritar... cuando se ha equivocado, porque
los ancianos como los niños tienen derecho a la
comprensión.

Déjalo tomar un puesto... en el automóvil de la
familia cuando van de vacaciones, porque el año
próximo tendrás remordimientos de conciencia si el
abuelito ya no existe más.


Déjalo envejecer... con el mismo paciente amor
con que dejas crecer a tus hijos, porque todo es parte
de la naturaleza.


Déjalo rezar... como él sabe; como él quiere,
porque el adulto mayor descubre la sombra de Dios en
el camino que le falta recorrer.


Déjalo morir... entre brazos llenos de piedad,
porque el amor de los hombres sobre la tierra, nos
hace presentir mejor el torrente infinito de
amor del padre en el cielo.



(Autor desconocido)




Cuando te espero...






Siempre cuando te espero oigo el violin que hace sonar un pobre viejo

Siempre desde su esquina nos ve pasar y a su sombrero nos invita


Notas son de un lamento
pues hay recuerdos de los sueños que pasaron
Sueños de un pobre viejo
sueños perdidos que en un dia le alentaron


Siempre solo estará
no tiene porvenir
él sólo quiere un rincón donde vivir
siempre solo estará
pero no pierde la ilusión
de encontrar de un amigo el calor
que no tuvo.

Notas son de un lamento
pues hay recuerdos de los sueños que pasaron
Sueños de un pobre viejo
sueños perdidos que en un dia le alentaron


Siempre solo estará
no tiene porvenir
él sólo quiere un rincón donde vivir
Siempre solo estará
pero no pierde la ilusión
de encontrar de un amigo el calor
que no tuvo.

Triste ya nunca escucho
aquél violín que hacía sonar un pobre viejo
Siempre estaba en su esquina
con su sombrero con su violín y su rutina
la la la...



lunes, 12 de abril de 2010

Si se callase el ruido...



Si se callase el ruido (Ismael Serrano)

No te dejará dormir este estrépito infinito
que intenta llenar los días de tinieblas y enemigos.
Una estruendosa jauría se empeña en hacer callar
las preguntas, los matices, el murmullo de ojalás.

Ruido de patriotas que se envuelven en banderas,
confunden la patria con la sordidez de sus cavernas.
Ruido de conversos que, caídos del caballo,
siembran su rencor perseguidos por sus pecados.

Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas.
Si se callase el ruido
quizá podríamos hablar
y soplar sobre las heridas,
quizás entenderías
que nos queda la esperanza.

Ruido de iluminados, gritan desde sus hogueras
que trae el fin del mundo la luz de la diferencia.
Ruido de inquisidores, nos hablan de libertades
agrietando con sus gritos su barniz de tolerantes.

Nunca pisa la batalla tanto ruido de guerreros,
traen de sus almenas la paz de los cementerios.
Háblame de tus abrazos, de nuestro amor imperfecto,
de la luz de tu utopía, que tu voz tape este estruendo.


El lugar que me rodea

El lugar que me rodea