Tenemos la mala costumbre de querer a medias, de no mostrar lo que sentimos a los que están cerca, tenemos la mala costumbre de echar en falta lo que amamos, sólo cuando lo perdemos es cuando añoramos.
Tenemos la mala costumbre de perder el tiempo, buscando tantas metas falsas tantos falsos sueños, tenemos la mala costumbre de no apreciar lo que en verdad importa, y sólo entonces te das cuenta de cuántas cosas hay que sobran.
Tenemos la mala costumbre de buscar excusas, para no desnudar el alma y no asumir culpas tenemos la mala costumbre de no apreciar lo que en verdad importa, y sólo entonces te das cuenta decuántas cosas hay que sobran.
Cada vez se escucha más sobre el “alzhéimer”. Muchos conocemos alguna persona que la padece, ya sea familiar o amigo y nos asusta llegar a esa situación, donde no seamos capaces de reconocer a los nuestros, nuestro pasado, quienes fuímos y somos....
El saber de esta enfermedad y ver cómo deteriora a la persona que la posee, nos hace más sensibles hacia ella y nos pone en alerta.De manera que si se nos olvida
algo, y darnos cuenta que no es la primera vez que nos sucede, nos horroriza el pensar que podríamos
llegar a padecerla.
Hace algo más de un
mes escuché una entrevista que le hicieron a Álvaro Bilbao, un neuropsicólogo
que ha escrito un libro que trata de la memoria, los fallos que
pueden darse, los motivos y lo que es más importante, el poder hacer algo para
que esta memoria se fortalezca, dando lugar a una mejor calidad de vida para el
individuo. Me gustó lo que
decía el autor del libro en la entrevista y me animé a comprarlo para conocer mejor el tema e intentar por lo menos ejercitar mejor la mía.
Al principio, cuando
vi el libro, con tanta letra, sin diálogos y con textos largos me asusté y llegando a temer
que fuera un rollo y pesado. Lo dejé unas semanas a un lado para cuando
encontrara un momento tranquilo para poder leerlo.
Al final lo abrí, me pareció interesante desde el principio. Iba leyendo y me identificaba con muchas de las cosas ahí decían. Eso me tranquilizó bastante, pues ponía
que era normal que sucediera, pero que de cualquier forma había maneras y trucos de ejercitar esta memoria con las
actividades cotidianas y poder recordar mejor las cosas.
No es un libro para
leer de un tirón, es mejor ir leyéndolo poco a poco, asimilando lo que pone,
para poder comprenderlo mejor y que nos sirva de ayuda.
Siempre he pensado
que es bueno conocere informarse sobre
aquello que nos preocupa y desconocemos, pues la desinformación puede
acrecentar el temor ante lo desconocido.
A mí, particularmente me gusta el
libro y me está ayudando a relajarme más cuando olvido algo, ayudándome a
pensar para poder recordar mejor.
uxue
Sinopsis:
El neuropsicólogo Álvaro
Bilbao explica de manera breve y amena cómo funciona el cerebro, qué tipos de
disfunciones se pueden producir (y qué enfermedades se derivan), y cómo se
puede afrontar cada una de estas enfermedades, tanto a nivel clínico como desde
casa.
El objetivo es explicar cuándo los fallos de memoria son el preámbulo de
una enfermedad neurológica y cuándo responden solamente a malos hábitos o
problemas como el estrés y la ansiedad.
Mi poesía es muy barata
gratis la recogí de la boca del pueblo
y gratis se la devuelvo al oído del pueblo.
Yo también tengo mi verdad
y vale, tanto o más, que la del señor banquero.
Todas las cosas del mundo se gastan;
se gasta la salud y el amor, el deseo y el vicio;
la codicia y la vida.
Y lo que más fácilmente se gasta
es la cosa más perdurable del mundo,
lo más fuerte..., es el dinero.
Si alguien dice; en mi casa no hay paz
busque la paz en casa del vecino
o en el último rincón del mundo;
pero si tuviera paz en su casa,
que no busque la guerra en parte
alguna
porque perderá la paz y la casa
por los rincones del mundo.
Esta mañana mi hijo
mediano se ha ido lejos de aquí.
Acabó la carrera y
quiere seguir estudiando, pero a la vez, desea trabajary aprender.
Recuerdo cuando se
fue a Jordania y a la India. La sensación que tuve por esa partida de un mes.
La carrera la ha
hecho en Donosti y venía los fines de
semana. Por lo que no es la primera vez que se va y sentimos su ausencia.
Ahora es
diferente…pues soy consciente que ya no será igual, no sé cuándo volverá, pero
siento que ya ha empezado por sí solo su nueva vida.
Nosotros le dimos los medios y la libertad para decidir
lo que deseaba hacer. Todo lo demás lo ha hecho él con tesón y esfuerzo, es un chico con las ideas bastante claras, que se mueve cuando desea lograr algo.
Esta mañana ha
cogido sus maletas, una llena de libros para seguir estudiando, una mochila y
la comida y ha emprendido un viaje, su viaje…lejos de su casa, de sus
amigos,…de su tierra.
También ha llevado una
maleta especial, ésta llena de ilusiones y proyectos,…de incertidumbre y
esperanza,…pero sobre todo de coraje y valentía para luchar por sus sueños y su
vida.
Ayer, después de
venir del caserío donde comió y se despidió de su familia, le comenté cómo tendría
la mente; llena de emociones, pues ese fin de semana también se había despedido
de sus amigos, sobre todo de los de la Universidad, con quienes ha hecho muy
buena amistad. Él señaló con la mano su pecho,cerca del corazón y dijo, que las emociones más que en la mente
las sentía allí, de pleno… Tenía el corazón "tocado" de tanto sentir y de tanto
que tenía que dejar para seguir con su vida.
Cuando le escuché me
vino a la mente, que justo ayer mismo, hace
29 años, hice lo mismo: dejé la
comodidad de mi ciudad, de una familia y
amigos en Madrid, y con una maleta
cargada de ilusiones, y llena de sentimientos encontrados, me vine al País
Vasco a recorrer mi propio camino.
La historia se
repite,…ahora comprendo mejor lo que debió sentir mi madre cuando me vine, su
alegría porque iba a casarme y a emprender un nuevo proyecto de vida y su
tristeza porque ya no me tendría a su lado,…me dejó volar y hacer mi vida…ahora
le toca a mi hijo emprender su propio vuelo.
Esta mañana le llevaba en el coche hacia el tren,
ambosíbamos callados, pero a través de
ese silencio se palpaban las emociones de los dos.
Salíamos del pueblo
y es como si estuviera leyendo la mente
de mi hijo, como si supiera lo que estaba sintiendo y preguntándoseen ese momento… "Hasta cuándo?"...
Con un nudo en la
garganta hemos llegado a la estación, aquella en la quefallé con el billete hará unos meses cuando
fui a ver su graduación, llena de orgullo y de esperanza por él…esa estación que tantas veces ha
recorrido él para ir a Donosti a estudiar.
De
nuevo se ha ido en ese tren, no a Donosti, sino a Francia…aún más lejos,…a trabajar y a
estudiar…
Con unasensación de tristeza por esta marcha, nos
hemos despedido, sin apenas palabras pero con los sentimientos a flor de piel.
Cada vez que paso
por su cuarto desde su partida, para llevar su ropa lavada, cada vez que veo su foto,…siento
como si le estuviera despidiendo de nuevo…siento como el corazón se encoge y, de nuevo, elnudo se forma en la garganta y, sobre todo, siento que el amor por él se
intensifica, por lo que ha sido y por lo que es…por lo que será.
Hoy la tristeza se
mezcla conla alegría, que me hace ver de nuevo que todo ha merecido
la pena.
uxue...
Séqué hay en tus ojos con solo mirar
Que estás cansado de andar y de andar
Y caminar , girando siempre en un lugar..
Sé que las ventanas se pueden abrir
Cambiar el aire depende de ti
Te ayudará, vale la pena una vez más.
Saber que se puede, querer que se pueda
Quitarse los miedos sacarlos afuera
Pintarse la cara color esperanza
Entrar al futuro con el corazón.
Es, mejor perderse que nunca embarcar
Mejor tentarse a dejar de intentar
Aunque ya ves que no es tan fácil empezar.
Sé que lo imposible se puede lograr
Que la tristeza algún día se irá
Y así será, la vida cambia y cambiara..
Sentirás que el alma vuela
Por cantar una vez más
Saber que se puede, querer que se pueda
Quitarse los miedos sacarlos afuera
Pintarse la cara color esperanza
Entrar al futuro con el corazón.
Vale mas poder brillar
Que sólo buscar ver el sol
Pintarse la cara color esperanza
Entrar al futuro con el corazón
(Uno de los caballos que se nos acercó mientras subíamos)
Hace quince días fuimos
a la cruz de Ganalto, conocido también como "Gorbea Txiki". Se le
llama así por la cruz que tiene que recuerda al Gorbea, pero es mucho más
sencillo de subir, y las vistas también son espectaculares.
(Mientras subíamos)
No tardamos más de
una hora en la subida y aún menos en la bajada.
En el camino nos
encontramos con caballos que se nos acercaban por si les echábamos algo de
comer. Más adelante vimos un grupo de vacas que comían tranquilamente, sin
inmutarse por el paso de la gente. Están acostumbradas a los montañeros, ahí
mucho respeto con respecto al lugar y a los animales que se ven en el
recorrido.
Los caminos están
limpios, no se ven ni papeles ni nada que altere el paisaje con suciedad que no
sea lo que hacen de maneranaturallos animales.
En el País Vasco hay mucha aficción al montañismo, por lo que es corriente ver esquelas dedicada a algún montañero, donde han esparcido allí mismo las cenizas y le hacen un pequeño homenaje.
(Esto es lo que ponía:“Un día el valle te
vio nacer y como tú quisiste desde aquí lo verás crecer”)
El buzón es muy original. Anduvimos investigando para
saber cómo se habría y lo conseguimos, era a través de una palanca que ahí
justo debajo.
El pasado sábado la subida al monte fue bastante durilla.
Dejamos el coche en Larraitz, un lugar precioso de Gipuzkoa. Allí tomamos algo para coger fuerzas y empezamos nuestra nueva hazaña.
Mi hijo ya se ha
acostumbrado al cambio de rutina de los sábados y nada más salir del portal
tira hacia al coche, ve la mochila y sabe que vamos al monte.
En el coche suele
dormirse, como preparándose para el esfuerzo que le espera.
La primera parte de
la subida la hace en silencio, mirando hacia donde vamos para orientarse.
Cuando ve que se acerca la cima es cuando se anima y empieza con los gritos y
las palmas. Eso sí, si llegamos a una cima y queremos avanzar más ya no nos deja,
pues él piensa que ya es suficiente. Y eso nos sucedió en este monte, que
nos hubiera gustado haber ido hasta el Txindoki pero era ya bastante duro lo hecho hasta
el momento y no quisimos forzar más. Esta vez nos conformamos con Llegar a la falda del Larrunari. En otro momento iremos al Txindoki, pero sin él, ya que la subida final es bastante dura.
(Mi hijo subiendo con paso ágil, pero sin soltarse de la mano...)
(En la falda donde ya nos sentamos a comer y prepararnos para la bajada....)
Esta vez entre subir
y bajar tardamos más de tres horas.
(En la cima...)
La bajada fue más
rápida que la subida pero no por ello sencilla, ya que la pendiente era acusada
en algunos tramos y con las piedras había que tener cuidado para no resbalar y
caer.
(Mientras bajábamos...)
En el recorrido
vimos bastantes caballos, ovejas y vacas.
A la bajada vimos
una vaca que estaba echada muy tranquila cerca del camino. Le costaba respirar,
pero no porque estuviera mal, si no porque iba a parir y estaba dilatando.
Seguramente que en unas horas tendría al ternero, sola probablemente, ya que
están acostumbradas.
Me ha recordado
cuando fui a vivir al caserío que se ayudaba a que las vacas parieran para que
sufrieran menos y fuera más sencillo.
Yo, en más de una ocasión, ayudé a
tirar de la cuerda que le ponían al ternero en las patas, luego me quedaba
allí hasta que veía cómo cabeceaba el ternero, los intentos por levantarse y
que se caía a menudo, pero no dejaba en su empeño hasta que conseguía ponerse
en pie y luego iba en busca de su madre para mamar y ésta aprovechaba para
lamerle y limpiarle de los restos del parto.
En el trayecto vimos una fuente con grifo, el agua venía de las montañas y era fresca, por lo que los tres bebimos.
Esta subida ha sido
dura, pero mereció la pena, tanto por los paisajes como por el ejercicio
realizado que nos ayuda a oxigenarnos y a disfrutar de ese lugar tan precioso.
Cada vez me gustan
más estas salidas y viendo que mi hijo disfruta y le viene bien, me hace mayor
ilusión por ver su cara de alegría, sobre todo cuando llegamos al merendero y
cómo espera ansioso su bocadillo de tortilla que tanto le gusta.
Dentro de quince
días pensaremos en otro monte, aquí hay muchos y tenemos para elegir.
Decidiremos en
función del tiempo, cogeremos nuestra mochila, prepararemos el bocata y
adelante con otra nueva aventura.